
Este fin de semana conocí un pueblo, era bastante pequeño y alejado de cualquier ciudad importante, tenia mucha naturaleza cerca, estaba rodeado de pequeños montecitos y desde la carretera antes de llegar a el, se podía apreciar su sencillez y su belleza.
La causa de este viaje, y de haber conocido este pueblo era la visita a una antigua casa, la de la foto.
La casa estaba un poco deteriorada por los años y el abandono. Tenia tres plantas, una distribución interna bastante fuera de lo común, unas ventanas pequeñas pero ubicadas estratégicamente para que entrara bastante luz en cada una de las habitaciones.
Había objetos que estaban ahí desde que alguien había habitado por ultima ves ese lugar. El polvo estaba por todos los sitios, las telas de araña también. Se notaba el paso de los años en los objetos abandonados.
Pero quizás ahora, había llegado el momento de este lugar, de esta casa. Un nueva oportunidad de renacer, de reformar sus espacios, de acoger una nueva vida, nuevas ilusiones y sobre todo nuevos proyectos. Sin duda era volver a empezar para esta antigua casa que estaba abandonada esperando quizás ya sin ninguna esperanza que los años pasaran y se hicieran cargo de ella.
Seria su destino que alguien llegara de un día para otro a cambiar lo que ya parecía era una sentencia definitiva.
Sin esperarlo las cosas cambian, la vida nos sorprende y nos da nuevas oportunidades, nos crea nuevas ilusiones, nos hace ver todo desde una nueva perspectiva. Nos da nuevas luces y nos llenamos de proyectos.
Algunas veces en la vida nos encontramos con cosas que nos hacen volver a nacer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario